Verano 2007... uno de los veranos más extraños que he vivido, no por eso malo, pero sí diferente. Que puedo decir? creo es el primer año en la historia en que descanso de verdad, muy poco trasnoche, claro que hablo del trasnoche de carrete, porque existe otro que es mucho más rico y relajado, casi nada de alcohol (y eso si dice mucho!!!), muy poco cigarro, algo alejada de lo acostumbrado para cada verano; basta decir que no estoy en Iquique, sino en Antofagasta... quien lo podría creer, yo en Antofagasta para unas vacaciones!!!! así es, acá estoy, y muy bien, muy relajada, muy contenta, muy conforme con todo lo que este mes me ha regalado... pero si para colmo de lo extraño, me acabo de dar cuenta que desde que comenzaron la vacaciones, e incluso con el calor que hace por estos días, ni siquiera me he puesto traje de baño, no he ido a la playa, ni me he sumergido en una piscina; costumbre clásica de todos los veranos... en fin, un verano distinto.
Pero a lo que iba...
Ayer, luego de una larga caminata esperando el atardecer, me senté a contemplar uno de los regalos más lindo que la vida nos ha podido dar; el sol.Es increíble como nos podemos comunicar con la naturaleza, y en un simple acto de contemplar como el sol se oculta, esta es capaz de reflejar en nuestros ojos situaciones hermosas que hemos vivido. En esa mezcla de colores, que pueden ir desde lo más tenue hasta intensidades que llaman a cada célula de tu cuerpo a recordar aquellas emociones que fuertemente sentiste algún día.
Es maravilloso como toda esa gama de colores se pueden reflejar en el inmenso y hermoso cielo azul, llegando a plasmar una imagen que reconoces como tuya, o bien, como un regalo que la naturaleza te hace en su nombre... nada más puedo decir que PERFECTO; todo lo que Dios nos dio está perfectamente ubicado para que nosotros podamos acceder a ello; basta tan solo con darse un minuto, permitirse ver todo lo que nos rodea para así encontrar la magnificencia en cada una de las cosas allí podemos observar, y más aun, ser capaces de darnos cuenta como esta Madre es capaz de comunicarse con nosotros y a través de una caricia como la que nos da el sol cuando se esconde, tiene el lindo gesto de decirnos que nos quiere, y que es ahí, frente a nuestros ojos, donde está la prueba.
Gracias Madre Naturaleza por ser así de hermosa, por permitirnos observarte y vernos reflejados en ti.
